Ahí va un hombre, camina por las sombrías calles de Londres, en medio de los rascacielos y los cafés, una niña lo ve pasar a través de la ventana de una dulcería en la que está con su hermano mayor; lo observa detenidamente. ‘Que hombre tan extraño’ piensa. La niña va con su hermano de regreso a casa, mamá prepara la cena y papá lee el diario, la niña recuerda al extraño de la capa, el extraño señor que vio pasar a través de la ventana de la dulcería.
Quien sabe porque, ella aun lo recuerda.
Su hermano la llama para pedirle que esconda unos billetes en su habitación, ella como buena hermanita acepta guardarlos .No les digas a nuestros papas que te di esto, será nuestro secreto. Bueno, no les diré.
La niña sale corriendo al jardín y espanta al gato que se comía el cabello de su muñeca, gato malo, eso no se hace. El gato observa con indiferencia como la niña consuela a la pobre muñeca, a la que le faltan unos mechones de cabello.
Al día siguiente, mamá lleva a la niña al parque, es un día soleado, saca un libro de su bolso y se sienta a leerlo. La niña esta en los columpios, con su muñeca pelada, los otros niños no se le acercan, la niña no sabe porque, se siente triste. El hombre de la dulcería está a unos pocos metros, con su capa negra, tan misterioso, mirando a los niños jugar. El hombre levanta la vista y se encuentra con la niña, esta desvía la mirada, peina el imaginario cabello de su muñeca y vuelve a mirar, el hombre aquel aun sigue ahí, aun la observa.
-No encuentro el dinero!!!
-Lo puse ahí, estoy segura, revisa otra vez
-Ya lo he buscado, te digo que no esta
-Es imposible, iré a ver yo.
Mama y papa buscan el dinero que ahorraban, no lo encuentran, lo buscan una y otra vez, nada. Se miran el uno al otro, preocupados, preguntan a su hijo si ha visto el dinero, no, responde él, le preguntan a la niña, mira a su hermano, este le guiña el ojo, no, tampoco lo he visto. Ahora que haremos, no lo sé, tendremos que empeñar tu collar de perlas, no hay otro remedio, pero no entiendo que pudo haber pasado, ladrones no, creo nos habríamos dado cuenta, bueno, eso ya no importa iré mañana temprano a la casa de empeño.
La niña y su hermano salen de casa, el lleva el dinero en su bolsillo, caminan presurosos por una calle peligrosa, esta oscureciendo, no debemos demorar, al cruzar una esquina, un perro aúlla tristemente, el cielo amenaza con desatar una tormenta. Quédate aquí, regresaré pronto, no te muevas. El niño entra a un edificio viejo, la niña se queda sentada en la acera abrazada a su muñeca calva.
El hombre de la capa aparece como un fantasma a lo lejos, la niña lo observa dirigirse hacia ella, el hombre de la capa le sonríe, su sonrisa es lúgubre, pero la niña no sabe sentir miedo, y le devuelve la sonrisa con la inocencia que caracteriza a los predestinados a ser ángeles. El hombre de la capa le quita la muñeca de sus brazos, y la esconde bajo su capa, la niña lo mira expectante, el hombre le devuelve la muñeca con su rubias trencitas de antes, como nueva. La niña levanta la mirada para agradecerle y el hombre de la capa ha desaparecido.
Dentro del edificio, el muchacho toca la puerta, una mujer anciana y pintarrajeada con aires de gitana lo recibe, pasa muchacho, has traído el dinero? Ah, muy bien. La mujer le entrega un frasquito con un liquido violáceo en su interior, aquí esta lo que te prometí, ahora vete. El niño le pregunta, de verdad, me promete que funcionará?, Sí vamos vete ya.
La niña ve salir del edificio a su hermano con aire triunfal. Ahora sí, le dice, nunca hermanita, ya nunca más. Ambos caminan rumbo a casa.
Pero donde han estado, estábamos muy preocupados, les dice mama. Lo siento mucho fue mi culpa dice el muchacho. Bueno váyanse a dormir ya, es muy tarde.
La niña se duerme abrazada a su muñeca, acariciando sus nuevas y rubias trencitas.
El muchacho se despierta temprano al día siguiente, mamá y papa están en la habitación de la niña, papá le toma la temperatura, tendremos que llamar al doctor otra vez, dice mama. No, dice el muchacho, yo se con que se sanara, y saca del bolsillo el frasquito con el liquido violeta, que es esto pregunta el padre, es una poción, me la dio una gitana, con esto ya no tendrán que ponerle mas inyecciones, ni tendrá que tomar mas medicinas amargas. Con esto mi hermanita no sentirá mas dolor papa, es verdad, la gitana me dijo que… Papá le quita el frasquito y lo huele, esto, es arsénico hijo, esto es veneno, te das cuenta de lo que ibas a hacer? Pero la gitana me dijo… La gitana te engañó hijo, esto es veneno.
La niña esta en la cama de un hospital, su madre duerme en una silla a su lado. La niña sale de la habitación y camina por el pasillo con su inseparable muñeca, el hombre de la capa está ahí, parado al lado de una enfermera, la niña se le acerca con su sonrisa inocente, el hombre de la capa la toma de la mano. Vamos.
No pudimos hacer nada señora, lo siento mucho, dice el doctor. Mamá llora desconsoladamente, y abraza la calva muñequita de su niña. Papá abraza a su hijo. Afuera el cielo es gris, muy gris, ha empezado el invierno.